En la ciudad de la furia.

Archive for the ‘Cómo nos ven’ Category

Entrevista oriental a Elisabet

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La presidenta electa “habló” para el programa Mundo Cruel del Canal 10 de Montevideo.

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Written by Marcos

November 21, 2007 at 3:51 pm

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Un entero

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Siguiendo con la música uruguaya, que tanto nos gusta aquí en En la ciudad…, me acordé de las excelentes Diez décimas de saludo al pueblo argentino de Alfredo Zitarrosa (1936-1989). Algunos de sus párrafos bien aplican para el celulósico conflicto fratricida en el que estamos envueltos.

[…]

Mi pueblo no es argentino
ni paraguayo, ni austral,
se llama Pueblo Oriental
por razón de su destino,
pero recorre el camino
de sus hermanos amados,
el de tantos humillados,
el de América morena,
la sangre de cuyas venas
también late en su costado.

[…]

Mi pueblo no estuvo ausente
ni mucho menos de espalda,
a la trágica y amarga
historia del continente,
fuimos un balcón al frente,
de un inquilinato en ruinas,
el de América Latina,
frustrada en malos amores
cultivando algunas flores,
entre Brasil y Argentina.

Pero mucho no duraron
las flores en el balcón,
“el rosquero” y su ambición,
imprudentes las cortaron,
y fueron las mismas manos
que estropearon el vergel,
las que acabaron con él,
las que hoy muestran codiciosas
en vez del ramo de rosas,
unas flores de papel.

No falta el bobalicón
nostálgico del jardín,
pero entre todos el ruin,
es el que trajo al ladrón.
Ese no tiene perdón,
si protegen sus ganancias,

la decencia y la ignorancia
del pueblo, son sus amores,
no encuentra causas mejores,
para comprarse otra estancia.

Ese sí no es oriental,
ni gringo ni brasilero,
su pasión es el dinero
porque es multinacional,
mentiroso universal
desde que vino Hernandarias,
piensa en sus cuentas bancarias,

ponderando a los poetas,
que hacen con torpes recetas,
canciones estrafalarias.

[…]

Y ahora reciban señores
un saludo fraternal,
dice mi Pueblo Oriental:
ya vendrán tiempos mejores.

Written by Marcos

November 12, 2007 at 3:48 am

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Tolerancia charrúa

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Yo los quiero mucho a los hermanos orientales. Me parecen gente muy copada, con quienes siempre me he entendido muy bien y su país, que quizás legalice el aborto (punto a favor para ellos), ha producido grandes músicos, como Roos, Drexler, el Canario Luna y tantos otros. Montevideo me encanta y Punta del Este sería muy bonita si cada verano no fuera ocupada por todo el conchetaje porteño. Esto dicho, a veces los hermanos me sorprenden. Por ejemplo, miren lo que aparece en la portada de la edición electrónica de El País:

tolerancia.jpg

Todos sabemos que los vuelos son un desastre, pero ¿era realmente necesario lo de “piqueteros pseudo ambientalistas”?

Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.

Sobre este tema de las pasteras, ya que estamos, recomiendo un libro muy gracioso y de facilísima lectura:

 

“La Guerrita – La novela ríoplatense sobre una guerra idiota”
Santiago Varela
Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2006
304 páginas

Written by Marcos

November 8, 2007 at 11:35 pm

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Cristina contra Lula

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Publico una traducción, elaborada por vuestro humilde servidor, de un artículo de Eric Le Boucher aparecido en el periódico parisino Le Monde: Cristina contre Lula.

El populismo ha regresado con fuerza a los países en desarrollo dotados de materias primas. También lo ha hecho en los del Norte, bajo la forma de la democracia de opinión, pero eso es otro tema.

Desde Putin hasta Chávez, los dirigentes de estos países, enriquecidos en millardos por gracia del oro negro, de los metales o de los productos agrícolas, creen estar llevando políticas correctas. El Estado vuelve a meter mano en la producción para asegurar que “el pueblo” obtenga su parte. Los gobiernos se vuelven autoritarios en pro de un “derecho social” redistributivo.

En el gran subibaja de las doctrinas, luego de décadas de liberalismo, toman el sentido contrario y van hacia las renacionalizaciones, los controles públicos y un relativo cierre de fronteras.

Estas políticas son puras ilusiones. Sin duda son seductoras. Pero ignoran la democracia, para empezar. El autoritarismo se auto-refuerza todo el tiempo, como por ejemplo en Rusia. Luego, confunden la generosidad con el derecho social durable.

Punto de partida: hace falta corregir las insuficiencias, incluso las derrotas de los años liberales, empezando por el hecho de que los sacrificios fueron hechos exclusivamente por las clases más desfavorizadas de estos países. Pero, ¿hace falta corregirlas arreglándolas profundamente o dándoles la espalda? América Latina ofrece casos de universidad: el Brasil eligió la primera vía post-liberal, la de la social democracia; la Argentina prefirió la segunda, la del neo-peronismo, la del populismo. ¿Quién gana?

Visto rápidamente, la Argentina. Cristina Fernández, aprovechando los buenos resultados de su marido, Néstor Kirchner, fue elegida fácilmente en la primera vuelta de la elección presidencial del fin de semana pasado. Después de la humillante crisis monetaria de 2001, que forzó al país a declarar la cesación de pagos de la deuda y a dividir el valor del peso por tres con respecto al dólar, lo que arruinó a miles de ahorristas (no a lo más ricos, que habían guardado sus fortunas en Miami o en Ginebra), el presidente Kirchner, electo en 2003, dio marcha atrás en muchos preceptos liberales. Aunque conserva una política presupuestaria ortodoxa, se las agarra con las multinacionales (como Suez) y con el Fondo Monetario Internacional, con el cual rompió relaciones. Kirchner renacionalizó la política económica siguiendo dos líneas de conducta: exportar gracias al peso débil y nunca más depender de capitales extranjeros.

La suba de los precios mundiales de las materias primas resultó una ganga: la Argentina, potencia agrícola, acumula excedentes comerciales (6% del PIB) y las retenciones a las importaciones llenan las arcas del Estado. De 2003 a 2007, la economía ha compensado su depresión anterior con un ritmo de crecimiento del 8,5% anual. El desempleo ha bajado del 21,5% al 8,5%. El dinero distribuido divide por dos la pobreza, del 54% al 23%.

En comparación, Brasil intenta pero no puede. Lula da Silva fue reelegido el año pasado, pero con mayor dificultad [que Cristina]. El presidente sindicalista desarrolla desde 2002 una política ortodoxa para recuperar su “credibilidad” ante los capitales extranjeros. Ha debido atornillar los gastos presupuestarios a pesar de necesitar dinero para todo tipo de cosas. El crecimiento tarda en despegar, empieza y vuelve a caer. Brasil sufre de males profundos, como indica Jérôme Sgard, del Centro de Estudios Prospectivos y de Informaciones Internacionales (CEPII): las infraestructuras vetustas hacen tropezar a las exportaciones por falta de rutas y puertos, la presión fiscal es muy fuerte y el sector público, de por sí burocrático, es aún más pesado por culpa de su estructura federal.

Sin embargo, la política de Lula, durante mucho tiempo ingrata, parece finalmente dar frutos. “La economía brasileña entró en un círculo vicioso. La política, estable a largo plazo, aporta sus efectos positivos sobre las decisiones de inversión y producción,” hace notar el reporte trimestral del Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA) de junio de 2007. Sin duda el ambiente exterior es favorable para Brasil y para su vecino del Sur. Pero los “fundamentales”, como dicen los economistas, van por el buen camino: las tasas de interés que penalizaban a Brasil por su antiguo laxismo han bajado al 12%, la inversión ha subido (+ 9%), también el empleo (+ 4%) y el desempleo ha bajado (8,5%) . Nada está arreglado, todo lo contrario, pero el terreno se va abriendo y la ortodoxia parece estar funcionando.

Cristina, “la reina de la Argentina”, al contrario [de Brasil], tiene una montaña en frente. Claramente deberá romper con las ideas de su marido. ¿Por qué? Porque los precios flamean: 9% oficialmente, en verdad el doble. El gobierno intenta camuflarlo trucando las estadísticas, pero los sindicatos no son fáciles de engañar: reclaman un 20% de aumento salarial. Es el muy conocido engranaje precio-salarios con final seguro: una nueva crisis.

A la Argentina, que creyó que había sobrevivido a los capitales extranjeros (y a las tecnologías que aportan), le falta inversión. Los cortes de corriente eléctrica limitan a la industria. Será necesario volver a golpear la puerta del FMI para “recredibilizar” la firma del país. Para eso no alcanza con la compra de bonos del tesoro por 5 millardos de dólares que hizo Hugo Chávez. Resumiendo, la economía tendrá que desacelerarse hacia un 5% [de crecimiento anual] y el Estado deberá decirle no a los sindicatos y parar con su generosidad.

El partido Brasil-Argentina no puede ser simplificado. Los dos tienen una contemplación social; para los dos el Estado es un medio necesario. Pero un Estado reformado y riguroso es diferente que un Estado que compra electores.

Written by Marcos

November 4, 2007 at 8:13 pm

Posted in Cómo nos ven