En la ciudad de la furia.

Crónicas urbanas

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Que el señor Pacho O’Donnell no es santo de mi devoción no es novedad. Leí varios de sus libros y nunca me gustaron, por varios motivos que no vienen al caso. Una de las razones por los que el señor O’Donnell me resulta un ser bastante odioso es porque es rosista, probablemente el único que queda a 130 años de la muerte del dictador que figura en nuestro billete de 20 pesos. Es con estas ideas que leí el artículo de opinión que el señor O’Donnell publicó en el Clarín del martes pasado.

Un par de consideraciones sobre los dichos del señor O’Donnell:

“Polémica que llegó a la exasperación cuando en el año 2003 propuse sin éxito que 300 metros de la Avenida Sarmiento, los deshabitados que bordean el Zoológico y la Sociedad Rural, cambiaran su nombre por el del Restaurador.”

Qué buen tino el del señor O’Donnell de proponer precisamente renombrar la avenida Sarmiento. Además de este farsa histórica, desde En la ciudad… le decimos no a cambiarle el nombre a las calles porque seudo historiadores, legisladores y afines están aburridos. Como premio consuelo, en la esquina de Sarmiento y Libertador, en plena “zona deshabitada” donde el señor O’Donnell quería renombrar la calle, hay una inmensa estatua de don Juan Manuel.

“La agria y pertinaz resistencia al Restaurador en la Capital Federal es contradictoria con que haya avenidas “Brigadier General Juan Manuel de Rosas” en los partidos bonaerenses de La Matanza (Ruta Nac. No. 3), Morón y San Martín y calles en Quilmes, San Isidro, Merlo, Pilar, Gral. Rodríguez, Escobar (2 calles), San Miguel, Tres de Febrero, Lomas de Zamora, Tigre, Berazategui, Berisso, San Vicente. También en todas las provincias.”

Es lógico que “el Restaurador” sea honrado en distintos partidos bonaerenses porque fue gobernador de la provincia de Buenos Aires. Aunque en los dominos bonaerenses también cayó la Ciudad durante muchísimos años, ésta es un reducto nacional y unitario desde antes que Julio A. Roca se trenzara a patadas con Carlos Tejedor, allá lejos y hace tiempo. Además, el daño que “el Restaurador” le causó a la Ciudad fue importante, a pesar de todo. Consíderese solamente que Rivadavia creó la Universidad de Buenos Aires y Rosas la mandó a cerrar.

En cuanto a que “en todas las provincias” hay una calle Rosas, discrepo. Puede que sea el caso en pueblos y ciudades menores del interior, pero -que yo sepa- no existen arterias que rindan honor a “el Restaurador” en las ciudades de Córdoba, Rosario, Tucumán, Salta y Jujuy, por nombrar algunas. Sí existen en Córdoba calles que conmemoran a próceres uruguayos como Fructuoso Rivera, fundador del Partido Colorado, aliado oriental de los unitarios argentinos.

 

En cuanto a las estaciones de subterráneos recordemos que la ubicada en la confluencia de las avenidas Santa Fe y Cabildo fue bautizada no hace mucho con el nombre de un ministro de Alfonsín.

No sea mal tipo, señor O’Donnell. Roque Carranza no fue un mero “ministro de Alfonsín.” Carranza fue uno de los elaboradores, durante el gobierno de Illia, del Plan Nacional de Desarrollo, el primer gran plan de crecimiento democrático y económico en la historia del país. Como Ministro de Defensa, logró desbaratar un intento de golpe de Estado en 1985. Vale recordar, además, que durante su gestión en el Ministerio de Obras Públicas puso mucho hincapié en la ampliación del subterráneo porteño, de ahí que una de las estaciones de la línea D lleve su nombre.

“Cabe agregar que en los países más civilizados no son aceptadas calles con nombres de batallas libradas entre hermanos.”

Qué gracioso. “Países más civilizados” me suena demasiado a pensamiento unitario. Después de todo, eran ellos a quienes se achacaba mirar siempre al exterior y nunca al interior.

“Quizás sea pedagogía de necesaria unidad patriótica que en el futuro cercano se pueda tomar el subte en la estación “Urquiza” de la línea E y combinar con la línea H para descender en la estación “Rosas”.”

Quizás sea hora, señor O’Donnell, de dejar por una buena vez de mirar el pasado para contemplar el futuro y ver qué queremos, unitarios, federales, peronistas, radicales, liberales, desarrollistas, socialistas y conservadores, hacer con el país del mañana. Debates sobre cosas que ocurrieron hace 130 años y que son temas cerrados para la mayoría de los argentinos no le aportan nada a nadie, salvo a los fabricantes de la tinta que usted gasta.

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Written by Marcos

November 30, 2007 at 12:03 am

Posted in Reflexiones

One Response

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  1. Que se quede tranquilo O’Donnell. Nuestros aburridos legisladores cambiaron el nombre de la futura estación Villa Urquiza de la línea B a “Juan Manuel de Rosas”. Buen viaje, M.!

    Saludos.

    Gastón

    November 30, 2007 at 4:42 pm


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