En la ciudad de la furia.

De la universidad pública

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Es difícil que quien alguna vez haya cursado sus estudios en la universidad pública no se haya planteado qué hacer con ésta. La universidad pública, y principalmente la Universidad de Buenos Aires, es un ente enorme, prácticamente incontrolable, caótico y que ofrece educación de calidad. A pesar de todo, la UBA sigue siendo la mejor universidad del país. Quien alguna vez haya cursado sus estudios en la universidad pública sabe que:
1) le falta presupuesto;
2) está saturada de gente, principalmente de los estratos sociales medio, medio-alto y alto;
3) está llena de calientasillas que van a cursar no por convicción ni por necesidad, sino sólo porque los padres lo putean por estar al pedo en la casa y papá lo manda a la UBA “que es gratis”;
4) la universidad pública no es gratis. La pagamos todos, desde el gerente de multinacional en Puerto Madero hasta una teladora de la Puna.

Entonces, ¿qué hacer para solucionar estos problemas? Propongo, desde mi humildad, una solución en tres pasos:

1) Arancelamiento. Sí, la famosa palabra prohibida en la UBA. La que causa indignación en toda la comunidad educativa y que lleva a hordas de militantes de la FUBA, el PO, la Conadu Histórica y demás organizaciones a cortar la Av. Corrientes a las 6 de la tarde y a organizar clases públicas y marchas al Ministerio de Educación. Por si algún lector sigue en shock, la repito: arancelamiento. No sería éste un arancel caro ni nada por el estilo. Sería, por cierto, menor al de cualquier universidad privada. Por poner una cifra, digamos $200. Estoy convencido de que el 80% del estudiantado de la UBA puede pagar $200 por mes. Prueba: vayan a la Facultad de Derecho o a Ciudad Universitaria (especialmente el pabellón de Arquitectura) y vean el parque automotor estacionado.

2) Diferenciación. La universidad pública debe estar de cara a las necesidades del país y de su progreso económico, científico y social. Todos sabemos que en la Argentina del siglo XXI sobran los abogados y los contadores y hacen falta ingenieros y matemáticos. Es un hecho. Entonces, propongo un arancel diferenciado según la carrera a estudiar. Si el joven quiere ser abogado, que pague $200 todos los meses. Pero si el joven quiere ser ingeniero, que es lo que al país le conviene, que no pague nada. Gratarola, como ahora. Esto evitaría la proliferación de calientasillas en las facultades tradicionales (Derecho, Económicas, etc.) porque si hay que pagar papá lo mira con otra cara y permitiría crear la mano de obra calificada necesaria para lo que se considera el progreso del país.

3) Becas. Al primero que me diga que la universidad pública actualmente está de cara a las necesidades de la sociedad en su conjunto le estampo un cross derecho. La universidad pública está poblada en su inmensa mayoría por estudiantes de clase media, clase media-alta y alta. Salvo por casos que puedo contar con los dedos de la mano, la movilidad social vertical y ascendente de la clase baja y media-baja por obra y gracia de la universidad pública no existe. Sabiendo que la UBA tiene 310.000 alumnos, supongamos que un 50% paga sus $200 por mes. 155.000 x 200 = 31.000.000. Propongo utilizar este fondo de 31 millones de pesos en un 50% para pagar cuentas de la UBA y la otra mitad para otorgar becas. Pero becas en serio, no como la Sarmiento de $250/mes. Si tenemos a nuestra disposición $15.500.000, podemos otorgar miles de becas de $1.000 al mes. Algunos me dirán que con $1.000 tampoco alcanza, pero mi objetivo no es eliminar el hambre en el planeta sino que haya más gente que vaya a la universidad. Por ahora, mil mangos al mes me parecen correctos para cubrir libros, apuntes, comida, transporte, etc. Además, haría que esa beca variara según el origen de la persona. Con un piso de $750 al mes (por decir algo), va aumentando según el promedio en el secundario y la situación económica de cada uno. No es lo mismo un hijo de colectivero que un cartonero. Así se garantizaría la movilidad social ascendente de la clase media-baja y baja, que debería ser el objetivo principal de la universidad pública desde sus inicios.

Por supuesto que se puede hablar horas de este tema, pero para mí una solución que -a groso modo- incluya estos tres ítems, puede tener una salida interesante.

“Argentina virtus robur et studium”
“La virtud argentina es el trabajo y el estudio”
– lema de la UBA

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Written by Marcos

October 6, 2007 at 3:03 pm

Posted in Reflexiones

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